¡Hola a todos!
Soy un mexicano que hace casi 20 años no vive en México, pero que a pesar de todo ese tiempo, no ha perdido el contacto con la familia, el idioma y muchísimo menos con la comida. Casado con una francesa que cocina como los verdaderos ángeles y que ha elevado a un arte divino la cocina mexicana con acento francés.
Junto con la comida, va, por supuesto, su majestad el chile: el más nutritivo, anticanceroso, andtioxidante y exquisito de todos los condimentos.
Pasé unos 16 años en EE.UU. (Connecticut) y ahí nunca tuve problemas para encontrar chiles de varios tipos. Frescos: como serranos, jalapeños y poblanos. A veces encontraba las variedades tailandesas y las caribeñas, como el scott bonnet, pariente del habanero. También se encontraban chiles secos, imprescindibles para el mole poblano, como guajillo, ancho, etc.
Lo malo, es que ahora que vivimos en Francia es muy difícil encontrar chiles serranos, jalapeños o poblanos frescos por estos lares y lo único que puedo encontrar, a veces, en las tiendas de productos "exóticos" y a precios "exóticos", perdón, "exorbitantes", son chiles enlatados, como serranos y jalapeños en vinagre; chipotles y salsas varias, que por cierto, son contrabandeados a Francia desde España, ya que tienen etiquetas autoadhesivas de casas importadoras madrileñas y catalanas.
En cuanto me di cuenta de la situación chilística local, me vi en la necesidad de sembrar los míos propios, pero recién llegado a Tolosa, con toda la familia y abarrotados en una casita sin jardín mientras encontrábamos alguna casa que nos gustara para comprar, pues fue un poco difícil.
Afortunadamente, en Tolosa entramos en contacto con la AMAP (Asociación para la conservación de la agricutrura campesina) local, una asociación de compras de verduras y frutas que apoyaba una granja orgánica, a la que dimos parte de nuestras semillas de chiles para que las sembraran y por un año todo estuvo bien, porque se lograron unas 30 plantas y tuvimos chiles serranos para repartir todo el año entre todos los amigos mexicanos que conocimos por acá, que fueron consumidos parte frescos y parte congelados.
También, teníamos unas 4 plantitas de serranos en el balcón, en macetas, que se dieron muy bien y salieron muy picantes y una maceta de poblanos que salieron enanos anuque sabrosos. Pensamos que no crecieron a su tamaño "normal" porque estaban en macetas y les faltó espacio para las raíces.
A principios de este año, por fin encontramos la casa de nuestos sueños, en un pueblito al pie de los Pirineos franceses, con casi 1500 m2 de jardín, en el que hicimos varias parcelas: calabazas, tomates, tomatillo; hierbas de olor, favoreciendo fuertemente al cilantro; maíz y tres parcelas de 2 x 2 m para chiles: poblanos, serranos y jalapeños.
Luego de mes y medio de amorosos cuidados, todas las plantas comenzaron a florecer y a dar fruto, pero ¡oh, desdicha! a pesar de los cuidados, riego controlado, buena tierra y abono orgánico, los chiles, tan hermosos y de buen tamaño ¡¡no pican!! y no lo digo con el gusto subjetivo de quien come chiles diariamente y ha desarrollado tolerancia al capsicum, de manera que solamente un chile realmente potente le da picor...
¡O sea que tengo todos los ingredientes para una exquisita salsa mexicana pero los chiles son impotentes!
Se los he dado a probar hasta a mis hijos gringo-mexicano-franceses, que en su vida han probado el chile y ellos me dicen que no pican absolutamente nada, pas hot.
¿Alguno de los co-forenses, co-fóricos, co-foroguindillenses, o como sea que nos llamemos tendría las más pálida idea de qué podría estar mal?
¡Ayuden a este chilero decepcionado por favor!
Héctor
p.d. Por cierto ¡mucho gusto de conocerlos!


